viernes, 18 de julio de 2008

La Actuacion


La verdadera creación en la actuacion debe recordar siempre al público que está presenciando un espectáculo, y dentro de esa atención, sufriendo cambios en su pensamiento, en su concentración. El espectador siempre está involucrado, y al mismo tiempo, siempre está afuera, a cada instante. En la actuacion, la representación, sólo hay tres cosas necesarias: el texto, los actores y el público. La representación puede ser mímica o utilizar el lenguaje verbal. Los personajes no tienen por qué ser seres humanos, los títeres o el guiñol, han sido muy apreciados a lo largo de la historia, así como otros recursos escénicos.

Se puede realzar una representación por medio del vestuario, el maquillaje, los decorados, los accesorios, la iluminación, la música y los efectos especiales. Estos elementos se usan para ayudar a crear una ilusión de lugares, tiempos, personajes diferentes, o para enfatizar una cualidad especial de la representación y diferenciarla de la experiencia cotidiana. Pero en realidad no son importantes, se utilizan, pero no hacen la esencia de la actuacion. Es fundamental el ritmo en la actuacion, como en todos los instantes de la vida, todo en el mundo es ritmo. Cada obra tiene un ritmo verbal, el del texto, y también el visual, los movimientos, el ritmo de toda la representación; acelerar, ralentar, detenerse, de eso se trata. El artista debe sentirse cómodo con el texto, con el personaje, sin llegar a una excesiva identificación con el mismo.

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